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El día del arquero


El 10 de mayo de 1995 se produjo un hecho sin precedentes en la historia del fútbol Colombiano y mundial, cuando en el partido que enfrentó al Atlético Nacional de Medellín con el Pereira los dos arqueros anotaron sendos goles. La primera de las inusuales conquistas la marcó el portero del Atlético, Rene Higuita, a través de un brillante tiro libre ejecutado con pierna derecha desde unos 22 metros del arco rival, que culminó con el balón colgado del ángulo superior izquierdo de Pedro Ro­dríguez. Pero Rodríguez logró vengarse de su colega al cobrar con gran eficacia un tiro libre penal, que si bien no alcanzó para revertir el resultado del match (Atlético se impuso por tres a uno), valió para salvar su honor. Higuita, quien trascendió por su vistoso y arriesgado estilo de juego tanto en Colombia como en la selección de ese país, había logra­do hasta ese momento 36 tantos, todos de pe­nal. Rodríguez, por su parte, había sufrido una "humillación" similar pocos días antes, cuando el 29 de marzo el arquero del Deporti­vo Cali Miguel Calero lo batió mediante un potente disparo desde casi cincuenta metros. A los 88 minutos, Calero salió de su área, elu­dió el avance de un atacante del Pereira, si­guió adelante, llegó hasta la mitad de la can­cha y conectó un feroz zapatazo con la pierna derecha que se transformó en el gol del triun­fo para su escuadra.

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