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"Es mucha la presión del arco de Boca"

El actual arquero del Manchester City Willy Caballero, el caso que confirma que no se les tiene paciencia a los arqueros del club, parece extrañar el lugar donde nació, pero no sabe si volverá alguna vez.

Rubén Omar Sánchez tiene 71 años y todavía le dicen Loco, desde los tiempos en los que asomó en Boca a mediados de los 60. Pasó más de medio siglo de su debut, más de 40 de su último partido en el club y hasta unos cuantos desde que dejó de ser entrenador de arqueros.

Rubén Omar Sánchez fue el último arquero formado en el club que, después de mucho lucharla detrás de Tarzán Roma, tuvo la chance de quedarse con el arco más grande de todos.

Un poco por la falta de paciencia y otro porque Boca siempre tuvo arqueros que se mantuvieron en el puesto durante años, la presencia de un juvenil entre los tres palos de la Bombonera no es más que una rareza, algo ocasional o sino, una excepción que confirma la regla. Entre Roma, Gatti, el Mono, Córdoba, el Pato y Orion estuvieron más de 50 años y, en todos los casos, tenía que faltarle una pierna para que salieran...

Lo raro es que desde la incorporación de Jorge Griffa a las Inferiores en 1996 hubo varios pibes señalados como “el arquero del futuro”. Puede que hubieran podido serlo, pero lo que faltaron fueron oportunidades. Incluso en los momentos en que alguno de esos históricos dejaron un hueco se hizo difícil: lo más cercano a confiar en un juvenil fue Javier García en el 2008. “Si querés ser arquero de Boca andá probarte a otro lado que después te compramos”, es una frase famosa en la pensión de Casa Amarilla.

Wilfredo Caballero es otro caso que confirma una regla. Demostró en sus años en Europa, primero en el Elche, después en el Málaga y ahora en el City que era más que una promesa. “En su momento le dije a Macri que Willy iba a ser arquero de Boca y de la Selección y lo vendieron”, contó Oscar Córdoba hace una semana. Pero a mediados del 2004, después de una gira por Estados Unidos, Miguel Brindisi eligió dejar ir a Caballero y quedarse con Ezequiel Medrán, que hoy se encuentra en Ben Hur de Rafaela.

Lo que hizo Willy en el exterior hace que desde hace unos años se lo mencione cada vez que hay un vacío en el arco de Boca. “Leí todo lo que se dijo de mí. Pero yo estaba muy metido acá en el City. No me lo puse a pensar. Ahora se dio vuelta mi historia y estoy disfrutando de jugar. Es verdad que termino mi contrato en junio. Pero ya soy grande, pasé por muchas cosas y no sé si soy capaz de pensar en el futuro. Cuando llegue la hora lo decidiremos con la familia”, dijo en ESPN.

Así como está al tanto de que siempre se lo menciona, sabe Caballero también que se lesionó Sara y que el arco quedó para Werner, con 20 años. “Es mucha presión el arco de Boca, pero es hermosa esa presión de jugar en un arco tan importante. Si Werner se entrena bien, lo puede hacer. Lo valioso es tener la chance para demostrar que estás preparado. Obviamente que como arqueros jóvenes se tienen que equivocar para pulir errores. El arco de Boca es importante y sería bueno que salgan arqueros de Argentina, porque es bueno tenerlos por todo el mundo”. Lo dijo Willy, la promesa hecha realidad, pero muy lejos de Boca.

 

Fuente: www.ole.com.ar

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