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Mano a mano con Caballero

Mano a mano con Caballero

El ex arquero de Boca y una imperdible entrevista con Ole.

-Tenés 36 años y 18 de carrera. A tu edad y con tu experiencia, ¿podés seguir aprendiendo?

-Sí, claro. Son muy pocos los casos de arqueros que llegan a su techo de jóvenes. Por eso uno nunca debe dejar de aprender en el fútbol. Hay que proponerse salir siempre de la zona de confort, fijarse metas y tratar de alcanzarlas. Es el secreto para crecer, sin dudas.

-Esa forma de pensar te la dio la experiencia o siempre fuiste así?

-Siempre fui igual. Yo llegué a la pensión de Boca cuando tenía 14 años y justo en ese momento cambió la regla y el arquero ya no podía agarrar la pelota con las manos ante el pase de un compañero. Y ahí me propuse ser mejor con los pies entonces, cosa que antes no era prioridad para mí. Eso fue buenísimo porque nos obligó a todos los arqueros a ser mejores, a perfeccionar nuestro juego con los pies. Nos enriquecimos.

-En tu caso, se te notó una evolución en ese aspecto cuando te dirigió Guardiola en el Manchester City.

-Es que para jugar con Pep tenías que saber atajar y juagr con los pies. Yo ya participaba en el fútbol reducido y en los rondos con Pellegrini pero con Manuel no éramos de salir jugando desde el fondo. En cambio con Pep me entrenaba mucho más en ese aspecto. Y cuando él llegó me propuse mejorar en eso para poder tener mayores chances de jugar.

-¿El perfeccionamiento era sólo con el trabajo de entrenamiento o también observabas a otros arqueros?

-Todo. Empecé a ver más a Neuer, a Ter Stegen, a Víctor Valdés... Todos especialistas. Es lo que te decía antes, plantearse metas y tratar de alcanzarlas te enriquece y te hace ser mejor. Esa fue siempre mi mentalidad. Cuando tenía 15 años y estaba en las Inferiores de Boca miraba a arqueros del club que tenían 17 ó 18 años que por ahí venía un centro y lo descolgaban con una mano. Entonces yo decía: "voy a trabajar para yo también poder hacer eso". Y me mataba entrenando hasta que lo lograba. Yo sé que no soy un talentoso en mi puesto pero a todo lo que llegué fue por el sacrificio, el trabajo y la constancia.

-Más allá de las condiciones técnicas, el puesto exige una gran fortaleza mental. ¿Cómo se trabaja eso?

-Tiene que ver con la personalidad de uno y después con asistencia psicológica por ejemplo. Es un puesto que requiere de un poder mental mayor que el que tienen los jugadores de campo. Sabemos que es ingrato porque tapaste cinco pelotas pero en una te equivocaste y va adentro. Vos salvás a tus compañeros de posibles errores pero no tenés ningún compañero que te salve a vos. Y tenés que convivir toda tu carrera con eso. Sumale a eso que en un plantel hay tres o cuatro arqueros y sólo ataja uno. Es clave tener una mentalidad fuerte. Si te caés anímicamente por un error que cometiste en un partido, estás en el horno.

-Contabas que con Pellegrini no salían jugando y con Guardiola sí. ¿Te tocó adaptarte a distintas estrategias a lo largo de tu carrera?

-Sí. Yo en ese sentido siempre traté de cumplir con lo que me pedían. Yo digo que el arquero completo no existe. O si hay, son muy pocos. Entonces tenés que ser lo más abierto de cabeza posible para entender lo que te piden y hacerlo. Nunca podés creer que te las sabés todas. A mí me gusta leer el juego, no me dedico sólo a atajar cuando el rival ataca y listo. En eso, Guardiola contribuyó mucho. Con movimientos que practicábamos en la semana contrarrestábamos la presión alta del rival. Y si me tocaba participar de la acción, tenía que estar preparado para responder. Esa es mi autoexigencia: cumplirle al entrenador. Y cuando después en la cancha ves que te sale lo que entrenaste, la satisfacción es enorme.

-En la Argentina se discute mucho la salida desde el fondo. Un sector de la prensa y la mayoría de los hinchas lo ve como un riesgo. ¿Creés que se puede vencer ese prejuicio?

-Yo creo que tanto el entrenador que tiene esa idea como los jugadores de su equipo deben hacer oídos sordos a los de afuera e intentarlo. No es algo tan complicado o que un futbolista profesional no pueda hacer. Cuando Pep arrancó en el City, una parte de la prensa de Manchester cuestionaba esas salidas por abajo. Pero él insistió y demostró con el tiempo lo bueno que es tener el control de la pelota desde tu propio arco para así poder avanzar. Sé que a Gaby Milito le pasó cuando dirigió a Estudiantes. Que tenía presión de hinchas y periodistas que cubrían ese club. Pero no se necesitan estrellas sino jugadores que se animen a lo que le pide el entrenador. A la larga, como se ve en el City, da resultado.

-¿Cambiaste algo en tu función ahora con Conte en el Chelsea?

-A mí me gusta leer el juego y salir si la situación lo exige. Eso de terminar como líbero si la jugada lo pie es algo que me gusta y lo había hecho con Pep. A Conte le gustó eso y por eso él cambió. Porque en la Juventus no le pedía a Buffon que saliera del área pero con Courtois practicamos eso de salir a cortar un ataque del rival cuando llegan esas pelotas largas a espaldas de nuestros centrales. A Antonio le gusta que el equipo juegue con las líneas adelante y yo me siento cómodo con ese juego.

-A vos como arquero, ¿qué te da mayor seguridad? ¿Línea de tres o de cuatro? ¿Marca en zona en las pelotas paradas o marca hombre a hombre?

-No hay un esquema o un sistema de marcación que te garantice el éxito. Si no, todos usarían el mismo. Creo que se puede ganar saliendo jugando desde el fondo como el City o con otro estilo como el Leicester, por ejemplo. Me tocó que mi equipo defendiera con todos los métodos. En las pelotas paradas, por ejemplo, con un hombre en el primer palo y otro en el segundo, con uno solo en el primero, sin nadie en los palos... De todo pasé y puedo decir que todo es relativo. Lo más importante es tener diez leones como compañeros a la hora de marcar. La actitud y la concentración en la marca es la clave por encima de cualquier sistema.

-En estos últimos años te convertiste en un experto en atajar penales. ¿Qué sentís cuando escuchás que dicen que es una lotería?

-La verdad es que los penales hace rato que dejaron de ser un tema de suerte. Hoy hay mucho análisis y estudio. Yo me paso horas analizando estadísticas, los pasos y la carrera que da el jugador en el momento en el que va a patear... La intuición también influye en ese momento pero hoy se estudia todo al detalle para minimizar el azar.

-Este jueves sale la lista de la Selección para la gira de marzo y sos gran candidato a estar. ¿Te ilusiona?

-Sí, sería una alegría inmensa si llego a ser convocado. Siento que rendí cuando tuve continuidad la temporada pasada en el City y creo que mantengo el nivel ahora cuando me toca jugar en el Chelsea. Sería un sueño ser citado. Me gustaría estar para demostrar lo que puedo dar.

-En la pelea para ir al Mundial, ¿te juega en contra el hecho de no ser titular en tu club?

-Es difícil medirlo y es muy relativo. Mirá a Chiquito (Romero), que hace rato no es titular en su club y sin embargo lleva varios años como titular en la Selección. Me tocó estar con Bielsa, con Pekerman y con Martino pero no pude jugar un solo minuto en la Selección Mayor. Ojalá esta vez pueda darme el gusto y sacarme la espina.

-¿Volver al fútbol argentino también es una cuenta pendiente? Te fuiste de joven a Europa y no llegaste a consolidarte en el arco de Boca.

-Cuando estaba en Boca sabía que las expectativas que tenían sobre mí eran altas. No pude responder a eso porque adelante mío tenía a un gran arquero como el Pato Abbondanzieri. Y cuando surgió la chance de ir al Elche me fui porque lo que yo quería era atajar. Guardo un lindo recuerdo de aquellos años pero no es algo que me quite el sueño. No siento la necesidad de revancha o de regresar a la Argentina como les pasa a otros jugadores que están acá en Europa.

-Luego de tu retiro, ¿te ves como entrenador?

-Me gusta. Soy de analizar partidos, de observar mucho. Pero ser entrenador precisa de otras cosas. Como el manejo de grupo. No sé. Me veo más como entrenador de arqueros para poder inculcar lo que sé.

-La última: en el Chelsea-Barcelona de la Champions se te vio abrazándote con Messi. ¿Cómo es enfrentarlo desde tu lugar de arquero?

-Es muy difícil. Por más que uno lo analice y se canse de verlo y sienta que lo conozca, a la hora de jugar lo más probable es que te deje pagando. Vos creés que va a ser algo pero en el último instante cambia de decisión y modifica el remate. Es un espectáculo.

 

Fuente: www.ole.com.ar

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