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Un gigante debajo de los palos

"Fatty" Faulke, que llegó a pesar cerca de 150 kilos, se convirtió a finales del XIX en una de las grandes atracciones del fútbol inglés


Fue el futbolista con más peso que alcanzó  el fútbol profesional. Se llamaba "Fatty" Faulke y alcanzó enorme notoriedad en los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX gracias a su físico y también al hecho de defender la portería del Sheffield United en una etapa en la que este equipo era uno de los grandes protagonistas del fútbol inglés. Faulke, de casi dos metros, siempre estuvo por encima de los 120 kilos de peso, y con el paso del tiempo llegó a situarse por encima de los 150 kilos. Pero aún así ganó dos Copas, una Liga y llegó a ser internacional.

JUAN CARLOS ÁLVAREZ "Fatty" Faulke es uno de los primeros grandes personajes que el fútbol regaló a sus libros de historia. Era portero, pero su trascendencia no hay que buscarla en su agilidad, en sus reflejos, en su rapidez o en su seguridad. Faulke se hizo célebre en la Inglaterra de finales del siglo XIX gracias a su tamaño. Era inmenso. "Es como si se colocase a un oso enorme en la portería" dijeron de él. Medía casi dos metros y, en los ultimos años de su carrera se calcula que su peso estaba por encima de los 150 kilos. Una barbaridad. Pese a sus descomunales dimensiones triunfó en el mundo del fútbol aunque es cierto que muchos aficionados se acercaban a los campos como quien acude al circo a ver a la mujer barbuda. Pero pese a todo consiguió levantar dos veces la Copa Inglesa con el Sheffield United y ser campeón de Liga. Incluso llegó a vestir en una oportunidad la camiseta de la selección inglesa. Mucho más de lo que podría esperarse de un físico como el de Faulke.
Al meta le descubrieron para el fútbol profesional cuando tenía veinte años y alternaba el cricket con la portería del Blackwell en un torneo local. Los ojeadores del Sheffield, como antes lo habían hecho otros, se acercaron al campo intrigados por los comentarios que se escuchaban sobre él. En un tiempo en el que los guardametas presentaban enormes deficiencias, a los técnicos del Sheffield les gustó lo que vieron. Era muy grande (se calcula que por entonces pesaría algo más de 120 kilos), pero también se movía con rapidez y decisión. Le ficharon aquel mismo día, en el vestuario, donde Faulke, al que se apodaba "Fatty" (gordito), firmó su primer contrato profesional.

En la portería del Sheffield estuvo diez años y se convirtió en una celebridad en un tiempo en el que los "Blades" eran uno de los grandes protagonistas del campeonato inglés. Faulke formó parte del conjunto que alcanzó dos Copas de Inglaterra y una Liga, además de un subcampeonato en cada uno de los torneos. Y Fatty, el "oso", el "gigante de Blackwell" estuvo en todos los grandes partidos de aquella época. Lo que ocurre es que el público festejaba más que sus paradas las anécdotas que generaba un cuerpo que a medida que pasaban los años seguía creciendo hasta llegar a alcanzar los 150 kilos en sus últimas temporadas en el club. Faulke era un atracción para los aficionados. Antes de los partidos se le solían acercar los recogepelotas para que los cogiese por un brazo y los subiese a lo alto del travesaño mientras el público aplaudía con entusiasmo. En una ocasión, aburrido porque su equipo dominaba con autoridad, no se le ocurrió otra cosa que tratar de colgarse del larguero y sucedió lo evidente: que se partió en dos y el partido tardó una hora en reanudarse.

También se ganó cierta fama de polémico a raíz de lo sucedido en la final de Copa de 1902 ante el Southampton. Estaba indignado con el árbitro por el gol recibido (el primer partido terminó 1-1) y acabó persiguiendole sin camiseta por los vestuarios hasta el punto de que hicieron falta cuatro personas para reducirle mientras el colegido se refugiaba en el cuarto de la limpieza. La historia acabó bien. El Sheffield se impuso en el "replay" por 2-1 y el árbitro siguió vivo. No era la primera vez que provocaba algún altercado por culpa de su carácter duro y sus protestas se habían hecho célebres en su etapa en la portería de Bramall Lane. De hecho, las crónicas de la época aseguran que eso fue lo que acabó con su carrera como internacional. Jugó un único partido, un 4-0 ante Gales en 1897. Pero a la estirada Federación Inglesa no le gustaba su carácter ni el hecho de que la visita de la selección pudiese convertirse en una especie de espectáculo circense por culpa de aquel gigante. Y no volvió a ser llamado pese a que los cuatro años siguientes fueron hegemónicos para el Sheffield con los dos títulos de Copa, una final, la Liga y los dos subcampeonatos.

Con más de treinta años y un cuerpo cada vez más incompatible con el deporte Faulke se marchó a defender la portería del Chelsea en la Segunda durante una temporada, antes de cerrar su carrera en el Bradford. A los 42 años murió repentinamente. Los últimos años de su vida no habían sido demasiado propicios para él. Había tenido problemas matrimoniales, perdió los negocios que había montado en Sheffield y se ganaba la vida sirviendo de atracción de feria en la húmeda Blackpool donde pasaba horas vestido de portero a la espera de que el público le disparase un penalti. Se supone que así contrajo una neumonía que acabó con su vida. Otra versión dice que fue una cirrosis la que le mató. Eso sí, nadie ha vuelto a discutirle el título del jugador más "grande" de la historia en llegar al fútbol profesional.

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