Barthez: El puesto de portero no ha evolucionado lo suficiente

“Un auténtico enganchado a los placeres de la vida”. Así se presenta a sí mismo Fabien Barthez, que vive a toda velocidad. Tras una carrera repleta de títulos (Liga de Campeones de la UEFA 1993 con el Olympique de Marsella, Ligue 1 con el Mónaco en 1997 y 2000, Premier League con el Manchester United en 2001 y 2003, Copa Mundial de la FIFA 1998™ y Eurocopa 2000 con la selección francesa), el exguardameta ha “sentado la cabeza” convirtiéndose en… piloto de carreras.

La reconversión ha salido bastante bien. Empezó a participar en el Campeonato de Francia FFSA GT (automóviles de gran turismo) en 2010 y ganó esa competición tres años más tarde, antes de disputar otras carreras automovilísticas, como las famosas 24 Horas de Le Mans en 2014. “La conducción es una gran pasión, pero el fútbol está primero. El fútbol es mi vida”, subraya el ex jugador nacido en Lavenalet (departamento de Ariège) en declaraciones a FIFA.com.

Y nadie puede dudarlo. Basta con fijarse en el entusiasmo con el que participó el “Calvo Divino” en el reciente Partido contra la Pobreza junto a Zinedine Zidane, Ronaldo y demás el pasado 20 de abril. Allí habló FIFA.com con él y compróbó que la felicidad era palpable en su rostro cada vez que atajaba un disparo. Además, ¡cómo le brillaban los ojos al mencionar sus recuerdos de futbolista!

Fabien, ¿le da la impresión de que el puesto de guardameta ha evolucionado en estos últimos años?
¡No ha evolucionado lo suficiente! A muchos porteros de las grandes ligas europeas, por ejemplo, les cuesta mucho trabajo jugar con los pies. Vemos a gente como Manuel Neuer, Thibaut Courtois o Hugo Lloris jugar bastante hacia arriba… Pero a la mayoría de los guardametas todavía les falta profundidad en su juego. ¡Casi vamos hacia atrás! En los años 80, se trataba de que los guardametas fuesen grandes, para ocupar el mayor espacio posible dentro de la portería. En cierto modo, se ha vuelto a eso. Personalmente, yo no veo así la función de guardameta, por supuesto. ¡Me parece que es mucho más importante que eso!

Manuel Neuer desempeñó un papel importante en la victoria de Alemania en la Copa Mundial de la FIFA. ¿Le decepcionó que no fuese recompensado con el FIFA Ballon d’Or?
Bueno, no me sorprendió. Es un hecho: el guardameta pasa a un segundo plano. Rara vez adquiere un papel protagonista. He oído muchas veces a entrenadores decir que para confeccionar un equipo hacía falta un gran portero, un gran delantero y construir en torno a ellos… Pero, al margen de los técnicos, este puesto adolece de falta de reconocimiento. Desde que existe el fútbol, siempre se ha subestimado al guardameta. Un ejemplo: de pequeños, al improvisar partidos de fútbol, siempre se pone al peor de portero…

No nos diga que es así como encontró usted su vocación…
No. Con toda modestia, ¡yo era un buen jugador de campo! Hablo en términos generales… En los años 80-90, no había entrenadores de porteros. Eso también dice mucho de la falta histórica de consideración del puesto. ¡Pero así son las cosas! Se prefiere a la gente que marca goles, más que a quienes los impiden. ¡Es más espectacular!

¿Y a qué arqueros prefiere actualmente?
Me gusta mucho Hugo [Lloris]. Además del portero, me gusta cómo es como persona. Y también está Thibaut Courtois… En mi opinión, ¡es el futuro “a lo grande”! ¡Y creo que lo seguirá siendo muchos años!

¿Y usted a quién soñaba con parecerse?
¡A Joël Bats [arquero de la selección francesa entre 1983 y 1989]! Primero, porque era zurdo, como yo. Y luego, porque tenía un juego sobrio y limpio. Y también salía mucho en las acciones a balón parado. Siempre fue mi modelo.

A lo largo de su carrera, ¿hay algún partido del que esté especialmente orgulloso?
(Silencio) La semifinal de la Eurocopa contra Portugal en 2000 es uno de mis mejores recuerdos personales… Había mucha intensidad, presión. Jugamos la prórroga, estuvo aquel gol de oro que marcó Zinedine Zidane. Y también, por supuesto, la final del Mundial de 1998, y la de la Liga de Campeones de 1993 con el Olympique de Marsella. En resumen, hay varios que no estuvieron mal…

¿No se sentía invencible con Laurent Blanc, Marcel Desailly, Lilian Thuram y Bixente Lizarazu por delante?
Más que invencibilidad, era una sensación de facilidad. Éramos muy complementarios. Ahí radicaba nuestra fuerza. Cada uno comprendía la lectura del juego de los demás. Sabíamos exactamente cómo jugaba cada uno.

¿Y qué delanteros le plantearon más problemas?
Pauleta y Ronaldo. En la selección, se iba llevando, pero en los clubes era otra historia… Recuerdo una dolorosa eliminatoria Manchester United-Real Madrid de cuartos de final de la Liga de Campeones de 2003 en la que Ronaldo me hizo mucho daño…

Ahora es usted piloto, ¿qué conocimientos suyos como futbolista le permitieron rendir a un buen nivel al volante?
Como deportista de alto nivel, tengo la facultad de escuchar, la humildad… Creo que son bazas para rendir en un deporte. Y, por supuesto, están los reflejos y la anticipación.

¿Diría que está “enganchado” a la adrenalina?
No, soy un auténtico enganchado a los placeres de la vida… Soy un hedonista: aprovecho al máximo el momento presente.

¿Cuál podría ser el punto en común entre el Barthez piloto y el Barthez guardameta?
¡Los dos adoptan riesgos calculados! Cada regate que hice dentro del área, cada salida fuera de los 18 metros, fueron pensados. Nunca quise dar espectáculo. Y en la conducción, es lo mismo. Y también está la pasión…

¿Y hay una que tenga prioridad sobre la otra?
Sí. La conducción es una gran pasión, pero el fútbol está primero. ¡El fútbol es mi vida!

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