Juan Pablo Carrizo, el Uno indiscutido

Con apenas 22 años es el dueño indiscutido del arco de River. Gracias a esa personalidad y esas cualidades que muestra domingo a domingo también se dio el gusto de vestir el buzo con el número 1 en la espalda y el escudo de la AFA en el pecho.

Con apenas 22 años es el dueño indiscutido del arco de River. Gracias a esa personalidad y esas cualidades que muestra domingo a domingo también se dio el gusto de vestir el buzo con el número 1 en la espalda y el escudo de la AFA en el pecho. Por haber sido la figura más influyente en el último superclásico del fútbol argentino, por ser el elegido de Alfio Basile y por mantener un nivel que provoca que varios clubes europeos lo sigan de cerca, Juan Pablo Carrizo fue el arquero más destacado de abril. Y sus actuaciones lo mantienen en entre los top del Torneo Clausura. «No sé éste es el mejor momento de mi carrera. Por suerte me están saliendo bien las cosas, aunque la alegría no es completa porque lo más importante es el equipo y este semestre no pudimos conseguir los resultados que esperábamos», confiesa el santafesino (nació en Empalme Villa Constitución) que de chico jugaba como delantero hasta que su mamá lo llevó a probarse en un club local y ella dijo que el nene era arquero.

-¿La actuación que tuviste ante Boca fue la mejor de tu carrera?

-Tal vez sí por la importancia y trascendencia que tiene un partido así, aunque también pienso que he jugado otros partidos en buen nivel. Esa tarde en la Bombonera fue soñada en lo personal porque influí para que el resultado no fuera peor para River. Ellos tuvieron varias situaciones claras y yo pude aportarle lo mío al equipo para que no las convirtieran.

-Fueron varios mano a mano. ¿Cuál te costó más?

-En realidad, la jugada que más me complicó fue la del tiro libre de Riquelme, sobre el final del partido porque el tiro de Román se desvió y, entonces, me agarró a contra pierna. No tuve otra que tirar la patada para intentar sacarla y por suerte salió bien. La encontré. Además le doy más valor a esa atajada porque era la última y si entraba no hubiera servido de nada todo lo que habíamos hecho antes.

-Desde que atajás en Primera siempre te va bien en los superclásicos. ¿Te preparás de una manera especial para ese partido?

-Cualquier futbolista sueña con ser parte de un River-Boca y cuando te toca ya en la semana previa se vive diferente a cualquier otro encuentro. Yo digo que son clásicos en los que debés demostrar un plus, algo más. Igual, que esté invicto en los superclásicos es algo anecdótico, no quiere decir que me ponés enfrente de Boca y vas a ganar.

-¿Tu nivel de esa tarde te aseguró la titularidad en el amistoso de la Selección ante Chile?

-No creo que haya sido así. Pienso que Basile nos venía siguiendo a Oscar (Ustari) y a mí desde antes de convocarlos y no iba a decidir por un solo partido. Más allá de eso, me provocó una gran felicidad enterarme de que iba a debutar en la Selección Mayor. Intenté hacer lo mejor ante Chile para que el técnico me siga teniendo en cuenta.

-¿El sueño más cercano es atajar en la Copa América?

-Primero me tengo que ganar un lugar en el plantel. Hay buenos arqueros tanto acá como en el exterior. Hoy mi obligación en superarme partido a partido para hacer dudar al técnico en el momento que vaya a definir la lista que vaya a Venezuela. Después, si estoy, ojalá pueda tener la oportunidad de jugar.

-En poco tiempo tu situación cambió por completo. ¿Cómo manejás eso de pasar de suplente en River a titular en la Selección?

-Por un lado me pone muy contento porque se dieron muchas cosas lindas de golpe. Yo confío mucho en mí y pienso que eso es muy importante para que te salgan bien las cosas. También no hay que marearse con los elogios, que son muy lindos, pero no te tienen que enloquecer. No me creo el mejor, siempre digo que mantener el equilibrio es clave.

-Figuras como Amadeo Carrizo o Ubaldo Filliol hablaron muy bien de tus condiciones.

-Que arqueros tan grandes como ellos te elogien me genera una alegría que no puedo describir. Pero eso no me tiene que desequilibrar, debo mantener la cabeza fría porque son momentos. Hoy me toca estar arriba y para eso hay que trabajar mucho.

-¿Cuán importante es la presencia del Pato como entrenador de arqueros en la Selección?

-Te sirve muchísimo. Siempre para los arqueros es bueno tener a alguien que conoce el puesto para practicar porque te puede aportar toda su experiencia, que no es igual a que si el que te habla es un técnico que como jugador ocupó otra posición. Al Pato ya lo había tenido cuando me habían convocado a las Juveniles y me gusta habernos reencontrado. Me conoce los defectos y las virtudes, sabe qué tengo que trabajar más. Además, sus consejos siempre suman. Antes del debut contra Chile me dijo que atajara como en River, que no quisiera demostrar nada nuevo. Esas palabras te dan tranquilidad.

Carrizo es de los arqueros a los que les gusta mirar muchos partidos para poder estudiar a los delanteros rivales. También le gusta ser parte del fútbol virtual y por eso agarra seguido el joystick para jugar con la PlayStation. Esos jueguitos, el mate y la televisión no faltan en su rutina diaria cuando deja su trabajo de lado y descansa en su casa. De chico se identificaba con el arquero alemán Oliver Kahn por «personalidad y presencia» y cuenta que le gusta el puesto porque «sos Gardel o el malo de la película. Es un lindo desafío, siempre estás al límite, no podés fallar». También destaca que la paciencia es una cualidad que no puede faltar a los que quieren pararse bajo los tres palos y tener su lugar en Primera. «En un momento veía que mis compañeros de las Inferiores ya jugaban y yo apenas si alternaba en Reserva porque tenía a Costanzo, Lux y Saccone adelante. Yo ya me sentía preparado para atajar en cualquier equipo y pensé en irme de River, pero por suerte esperé mi oportunidad y hoy disfruto de este momento», recuerda.

-Si te hubieras ido, tal vez hoy la historia sería muy diferente.

-Sí, seguro. No sé si ése era el momento para debutar, pero yo me tenía confianza. Después, cuando uno crece, se da cuenta que en el puesto de arquero es todo paciencia. No es un lugar donde el técnico cambia de jugador todos los domingos como puede pasar con un delantero o un defensor. Acá hay lugar para uno solo y si el que está mantiene el nivel ataja un año, dos, sin problemas.

-Además, para el arco, cuanta más experiencia mejor. Por eso se ven arqueros que pasan los 40 años y todavía siguen en actividad.

-Sí. En todos los puestos se da que hay jugadores que explotan rápido y otros que tardan un poco más. Tal vez yo tardé en explotar y hoy quizás es el momento en que estoy en la cumbre, aunque sé que todavía tengo mucho por aprender y mejorar.

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