Mateo Morro, el sparring sorpresa de Scaloni

El arquero de Independiente, de 17 años, irá como sparring en los amistosos de junio. Saltó a Primera hace un mes tras no ser considerado en Reserva: nunca estuvo en las juveniles de Argentina, pegó un estirón en pandemia y se destaca por sus vallas invictas.

En la casa de los Morro fue una sorpresa para todos. Mateo es uno de esos casos de pandemia que lentamente irán apareciendo con el correr de los años. En el momento que debía empezar a dar saltos agigantados, el mundo se paralizó. Los sueños de acumular minutos en las Inferiores de Independiente o recibir un eventual llamado a las selecciones juveniles quedaron completamente destrozados. Era la época de la vida por Zoom. Y las señales luego tampoco parecían estar de su lado: no tuvo espacio en la Reserva cuando la acción se reactivó y retornó a su Quinta División.

Pero el deporte tiene estos giros mágicos. Todo cambia en un chasquido. El arquero de 17 años pasó de la Quinta al plantel de Primera del Rojo sin escalas hace un mes y de golpe llegó el llamado más inesperado: será sparring de la selección argentina mayor tras la citación de Lionel Scaloni para que secunde a Dibu Martínez y compañía en Asia para enfrentar a Australia (15/6 en China) e Indonesia (19/6) en Yakarta.

“Estoy en el club desde el 2013. Independiente es mi segunda casa, estoy acá desde que soy muy chico. Me formé tanto como jugador y como persona. Independiente es mi vida entera, soy hincha desde que nací. Es mi vida. El llamado a la Selección fue algo inesperado, pero muy lindo. Quiero disfrutar de todo, es una experiencia muy linda. Quiero aprender de los que están ahí”, expresó Mateo en una breve nota con el sitio oficial.

¿Pero quién es este pibe que a los 17 años que será actor de reparto de los campeones del mundo y usará los colores albicelestes por primera vez? “Nos tomó por sorpresa a todos que haya ido a la Selección. Recién ahora de la categoría 2005 apareció (Valentín) Carboni que está en la Sub 20, porque justamente a la 2005 le tocaba el año de la pandemia. No hay jugadores que hayan ido de esa categoría a la Selección. Son muy poquitos los que estuvieron en alguna Sub 15, porque cuando les tocaba era 2003/2004 la Sub 15. Muy chiquito un 2005. Había mucha diferencia”.

Quien habla ante Infobae es Nicolás Morro, el hermano ocho años más grande que juega como defensor en la primera de Dock Sud y fue el primer DT del arquero cuando dio sus primeros pasos en baby. Cuando la categoría de Mateo debía entrar en la etapa de selecciones en la Sub 15, la pandemia frenó todo. En la reapertura, el Sudamericano Sub 17 (que clasificó a Argentina al Mundial de finales del 2023) se disputó con apellidos que nacieron en el 2006 en adelante. Morro, que lleva 6 vallas invictas en 10 partidos de este año en su divisional, aspirará a vestirse de juvenil en la Selección recién para el Mundial Sub 20 del 2025.

Esa pandemia que frenó su progreso fue la misma que le dio el último empujón que le faltaba para convertirse en un proyecto sólido debajo de los tres palos: “Siempre fue un arquero muy bueno técnicamente, pero tenía el problema que no crecía. Por lo general empezaba atajando otro arquero que quizás era más alto, pero él se terminaba ganando el puesto todos los torneos. Y en la pandemia creció una locura. De medir, ponele, 1.60 pasó a 1.85. De la noche a la mañana. No lo podían creer cuando lo vieron después de la pandemia”.

Morro es otra de las creaciones de la factoría de Pepé Santoro en Independiente. Su primer paso fue atajando en el Wilcoop de su barrio natal en Wilde por obligación de su hermano: “Queríamos que hiciera algo con mi viejo, venía, jugaba, pero no se integraba mucho. Parecía que no le gustaba, le gustaban más los autos, otras cosas. Él jugaba para una categoría más grande porque la de él todavía no estaba. Se dormía en el banco de suplentes. Yo dejé de jugar a los 13 años y me puse a dirigir la 2005 al año siguiente. Era una categoría muy buena, pero nos faltaba un arquero y lo mandé al arco. Quería atajar, se tiraba y literalmente lo peloteaba yo. Técnicamente ya empezó a agarrar solo, innato, una locura tremenda verlo atajar. Todos se reían porque era un show, como ahora que en la cancha habla, pero ya lo hacía en ese momento. No era normal que un chico hablara tanto y él no paraba. El primer año ya salió valla invicta y después estuvo seis años seguidos con la valla invicta. Empezó a los cuatro años ahí hasta los 13 que dejó”.

Sin embargo, la sangre roja familiar y la cercanía barrial lo empujaron también inmediatamente a Independiente: “Tampoco estaba la 2005, pero lo llevamos a atajar y le quedaba enorme el arco. Estaba para la 2004 de Independiente, habrá empezado con 6 años en el club. Hizo Promocionales, Infantiles, Novena… El año pasado fue el arquero menos goleado de la categoría. Este año el otro día perdieron y le hicieron dos goles más, pero le habían hecho tres goles en nueve fechas. La temporada pasada, que se reanudó después de la pandemia, terminó con la valla invicta también”.

Alternó con la Reserva todo el año pasado, pero el Moncho Monzón prefirió darles rodaje a arqueros de mayor edad. Morro retornó definitivamente este 2023 a su divisional, pero hace un mes pegó el salto directo a Primera para estar bajo la órbita de Damian Albil. Fue precisamente él quien lo recomendó para la Selección: “Mateo es un chico que está iniciando su carrera. Es muy receptivo a las correcciones y, lo más importante, es que tiene ganas de mejorar. Es muy importante para el puesto. Martín Tocalli es el entrenador de arqueros actual de la selección mayor. Me pidió referencias sobre Mateo. Ellos iban a necesitar un arquero sparring para esta gira. Habiendo trabajado ahí y conociendo qué es lo que necesitan de un sparring, me pareció que reunía las condiciones para poder hacerlo. Muy contento por él, seguramente le va a servir mucho como experiencia”, expresó el propio Albil en el sitio del club de Avellaneda.

Hijo de un empleado de una empresa de electrodomésticos y una ama de casa, esa familia de clase media recién ahora se empieza a topar con las sorpresas del mundo del fútbol. Morro nunca tuvo representante ni cuenta con contrato en el Rojo. Claro está que recién tiene 17 años, pero la precoz galaxia de la redonda muchas veces acelera esos proceso. Ellos valoran el doble que este llamado de Selección haya llegado de este modo: “No tenemos ninguna palanca, mi hermano no tiene representante ni nada, nunca lo manejó nadie. Subió a Primera directamente, Albil lo tenía visto del año pasado. Sabíamos que se podía dar el salto a primera directo. También sabíamos que lo estaban siguiendo de la Selección porque nos habían comentado, pero no sabíamos que podía ir a la Mayor. Era impensado para nosotros”.

“Nico, te tengo que contar algo..”, le dijo Mateo a su hermano por teléfono. “Me citaron a la selección mayor a la gira…”. Nico no lo entendió: “¿A la Mayor? ¿Cómo?”. Todos se sorprendieron. “No lo podíamos creer. Te pasan millones de cosas por la cabeza. Millones de veces diciéndole que por ahí no era el club para él porque no crecía y uno quería que atajara. Se le dio y ahora tiene que disfrutarlo. Estamos todos como locos, obviamente, pero con los pies sobre la tierra: hoy más que nunca tiene que trabajar a full. Él es un pibe muy humilde, es un premio porque siempre trabajó en silencio”.

Esta primera vez en el mundo de Selección será, también, la oportunidad de ver de cerca a uno de sus espejos. “Y podría ser un estilo como el de Dibu Martínez el de él, porque juega bien con los pies, es atajador abajo de los palos y tiene personalidad… ¡Desde chico que le habla a los delanteros en los penales”, se ríe su hermano. La risa no es por la ocurrencia, es por la alegría del primer sueño cumplido. Mateo estará con los campeones del mundo.

Fuente: www.infobae.com

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